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Siempre se dijo que era el Lázaro Báez mendocino

Dos empresas mendocinas se encuentran en pleno centro de una investigación a cargo de la Oficina Anticorrupción de la Nación (OA), debido a diversas irregularidades detectadas en licitaciones por obras de riego efectuadas en los últimos años por más de $1.500 millones. De acuerdo a la información que fue revelada por Clarín, existieron sospechosas maniobras durante el gobierno kirchnerista que ponen en jaque ante la Justicia a las firmas Construcciones Electromecánicas del Oeste (CEOSA) e Hydrotec.

 El escándalo Lázaro Báez dejó en la mira el reparto que Julio De Vido ha hecho de los millonarios fondos con los que contó el Ministerio de Planificación en la última década. Pero los favoritismos no se redujeron a pocas empresas. En ese marco, se destaca la empresa mendocina CEOSA, a quien diversas fuentes políticas, empresarias y periodísticas de distintos puntos del país, no dudaron en vincularla durante años con el poderoso ex ministro, y en medio de la gestión provincial del ex gobernador Francisco “Paco” Pérez.

CEOSA, a cargo de Fernando Porreta, es una de las principales adjudicatarias de obra pública en nuestra provincia y es una de las más grandes del país. Tiene una plantilla de 2.000 empleados y el 70% de sus contratos son de obra pública en casi la mitad de Argentina: Buenos Aires, Neuquén, Salta, Tucumán, Jujuy, La Rioja, Catamarca, San Juan, Chubut y Chaco. En los últimos años, CEOSA creció tanto que actualmente sólo el 7% de lo que factura corresponde a obras en Mendoza y el resto, afuera.

Para tener una idea de su magnitud, entre las obras más importantes que ha hecho a nivel local en los últimos tiempos están la del metrotranvía, la reconstrucción del hotel de Potrerillos y el último tramo de la doble vía Luján-Tunuyán. Además, salió adjudicada para la construcción de la cárcel federal y a su cargo quedó la construcción de la tercera trocha del Acceso Sur y de la Villa Olímpica, contigua al estadio Malvinas Argentinas.

Por estos días, la OA al frente de la funcionaria Laura Alonso, trabaja una denuncia por la que se encuentran en la mira diversas maniobras canalizadas a través del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap), que adjudicó numerosos proyectos a estas dos firmas mencionadas de Mendoza. 

En el caso de la empresa CEOSA, de acuerdo a los datos recabados, fue la firma que más licitaciones ganó entre 2010 y 2015, recibiendo montos que ascienden a más de $1.500 millones. Esto, incluso a pesar de haber incumplido plazos de ejecución que nunca fueron sancionados.

Respecto a la misma, en la investigación señalan como ejemplo una licitación adjudicada en 2012, para una obra en Catamarca, por $26 millones. En tanto que otra de las maniobras sospechosas se registró en agosto de 2016, cuando se actualizó en $82 millones el monto a pagarle a la principal empresa denunciada, CEOSA, “sin que hasta el momento se haya tenido conocimiento del inicio de las obras”, sostuvo la Oficina Anticorrupción según la denuncia a la que accedió Clarín.

Además, según la OA hay funcionarios que actualmente prestan servicios en el organismo y se encuentran posiblemente involucrados en estas maniobras efectuadas entre 2010 y 2015 . En este sentido, solicitaron que cualquier novedad sobre este caso sea informado directamente al ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, salteándose a las autoridades del PROSAP.

También pidieron que “la Oficina Anticorrupción enviara una nota al PROSAP solicitando información porque la página web de Hydrotec fue modificada, eliminándose los datos que la vinculaban al organismo. Es el caso de Fernando Gomensoro y Diego Fabián, socios de Hydrotec e integrantes además del PROSAP”.

 A su vez, Fabián sería miembro de CEOSA. La Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (Asinmet) presentó a Fabián como representante de esta empresa en un comunicado de prensa emitido en octubre de 2016 luego de una reunión sectorial.

En este sentido, consideran que en medio de vínculos que existen entre funcionarios del programa y  las empresas adjudicatarias se filtró información por medio de los mismos empleados y funcionarios de la actual gestión.  “La empresa, por medio de sus contactos podría haber tenido acceso a información privilegiada y así ofertar el precio más bajo”, investiga la OA. Ante esta sospecha, la oficina de control también decidió cerrar la investigación, ya que los mismos pueden obtener información interna sobre los datos recabados.

La causa que tiene bajo la lupa a estas dos empresas mendocinas avanza enmarcada en los posibles delitos por hechos de “negociación incompatible con la función pública”, “administración infiel agravada por haber sido cometida contra la administración pública nacional” y “no habría que descartar la existencia de sobreprecios y sobornos”.

Porreta negó vínculos con Julio De Vido

En una entrevista efectuada por Diario Uno en el 2014 en Mendoza a Fernando Porreta, el presidente de Ceosa descartó rotundamente algún vínculo con el gobierno kirchnerista. Sin embargo, diversas voces lo ligaban fuertemente al entonces ex ministro de Planificación, Julio De Vido, quien afronta actualmente numerosas causas por irregularidades en la gestión de la obra pública de la Nación y el manejo de una caja millonaria bajo su cargo durante los 12 años del kirchnerismo.

El reparto de la obra pública en Mendoza se convirtió en un fabuloso negocio para algunas empresas privadas que fueron cercanas al Gobierno provincial. Y también para otras que integraban lo que se conocía como el “Club de los 500”, esto es el selecto puñado de media docena de constructoras que tenía muy fuerte llegada al Ministerio de Planificación de Julio De Vido que se quedó, en los últimos siete años de su gestión, con casi todos los proyectos de envergadura que se licitaron aquí y en todo el país.

 Cuando le consultaron a Porreta si le molestaba que lo vinculen a De Vido, el empresario contestó: “No, para nada. No tengo contratos nacionales firmados con De Vido. Lo he visto en actos y él no me conoce”. Incluso le insinuaron que era “su padrino de bautismo” y respondió: “No, eso es una locura. Ojalá, porque sería más fácil cobrar. Mi padrino es mi abuelo materno, Salvador Furiasse. Es un mito que se crea porque siempre tuvimos un perfil muy bajo y luego comenzamos a tener más exposición por algunas obras puntuales. Y todos empiezan a decir: “¿Y éste, de dónde salió?”.

Sin embargo, en este contexto se logra entender mejor porqué la firma mendocina es actualmente el centro de las sospechas, teniendo en cuenta el vertiginoso crecimiento en las licitaciones que ha tenido en los últimos años. CEOSA pasó en pocos años de ser una empresa dedicada a las licitaciones de tendidos eléctricos de menor envergadura y a las soldaduras para YPF a quedarse con la realización de una obra vial de 30 millones de pesos y hasta animarse a competir para la construcción de un dique por 700 millones de dólares.

En el ámbito de la construcción, Fernando Porreta, es sindicado como el empresario del rubro que fue selecto del ex gobernador, Celso Jaque. Aunque nadie se anime a decirlo en público, las grandes y pequeñas empresas constructoras provinciales saben que ventilar lo que ven a diario los dejará fuera de las licitaciones. Sin embargo, los manejos para encarar procesos con nombre y apellido en algunos casos fueron tan escandalosos que alcanzaron para romper cualquier pacto de silencio.

En el caso de Porreta podemos mencionar al menos dos de estos casos: este empresario, del que se presume que aportó fondos para la campaña de Jaque en el 2007, consiguió la adquisición de la construcción del nudo de calle Paso y ruta 40 (una obra vial de envergadura) luego de que, dos días antes de la adjudicación, le bajaran los requisitos de la licitación para que pudiera presentarse en UTE (unión transitoria) con otra empresa.

En Las Heras, ganó otra licitación para hacer un tendido asfáltico por $20 millones. Una de las condiciones del pliego fue que la empresa adjudicataria debía poseer un equipo de hormigón modelo 2007 o 2008. Todos se preguntaban para qué una hormigonera en una obra de asfalto. Pero todos sabían que esa máquina descansaba en el depósito de CEOSA en Luján.

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