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Schwartzman arrancó con todo en el Argentina Open

Si el primer día del Argentina Open lucía timorato, con un poco de vergüenza de arrancar, este martes exhibió todo su potencial. Hubo victorias argentinas, hubo clima dentro y fuera de las canchas y el público llenó el estadio central desde bien temprano.

Las presencias de Leonardo Mayer, Horacio Zeballos y fundamentalmente de Diego Schwartzman, el gran apuntado para romper la sequía de una década sin campeones nacionales, potenciaron una jornada que tuvo asistencia ideal desde bien temprano.

Fue precisamente el correntino el encargado de abrir el día en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. No tuvo el debut que propios y extraños podían imaginar, pero el saldo es más que positivo habida cuenta de la victoria 6-7 (4), 6-2 y 6-4 sobre el brasileño Rogerio Dutra Silva, 85 del mundo.

Arrancó con todo el “Yacaré”, pero rápidamente se fue deshilachando hasta terminar perdiendo el tie break, momento en el cual también tuvo ventaja. Errático, sin sentir los golpes y hasta con algunas peleas con el banco del brasileño, no le salió bien la táctica en el comienzo. Pero hasta allí llegaron las negativas, porque afiló el saque, recalibró la mira y revirtió el cruce.

Mayer jugó con un court Guillermo Vilas más completo que la víspera. Terminó siendo el anticipo de lo que se confirmó algunos minutos después: las entradas se agotaron antes del inicio de la sesión nocturna. 

El propio correntino, luego de finalizar el match, reconoció lo adverso que fue el debut. Mayer no tiene filtros a la hora de declarar o reclamarle al equipo de su rival que no grite tanto. Es el mismo que siempre acepta que le encanta que el público esté de su lado. O que se emociona en escasos segundos al hablar de su hijo Valentino, de quien estuvo pendiente durante el estreno en Buenos Aires.

A continuación llegó el momento del show, con el francés Gael Monfils en cancha. Si bien al parisino no le faltan recursos tenísticos para brindar un espectáculo sensacional, es su manera de ser, su carisma y su capacidad atlética la que terminó “enganchando” a los casi cinco mil fanáticos que colmaron el estadio central.

La “Pantera” se impuso por un claro y algo impensado 6-1 y 6-4 ante el nacionalizado uruguayo (nació en Concordia, Entre Ríos) Pablo Cuevas, un hueso siempre duro de roer en este tipo de canchas. No obstante, el número 32 del ranking (y 7° preclasificado del certamen) estuvo bastante lejos de su mejor actuación. Jugó corto, con golpes que no le corrían ni le causaban daño a su oponente.

Hubo un idilio muy rápido entre Monfils y el público. Muchos ya lo vieron en 2011 en la Copa Argentina de Tenis, disputada en el mismo escenario pero sobre cancha dura. Su forma casi payasesca de jugar cautiva. Y para aumentar el espectáculo, este martes estuvo fino, a pesar de su cansancio por venir de disputar la semana pasada un torneo en la altura de Quito. El serbio Dusan Lajovic espera en la segunda ronda.

La sesión diurna se completó con dos duelos íntegramente extranjeros. El primero de ellos fue el que el esloveno Aljaz Bedene aplastó al checo Jiri Vesely por 6-0 y 6-3. El 51° del mundo superó la primera ronda del torneo porteño por segunda vez en su carrera (2013), mientras que el tenista de 1,98m volvió a perder en el debut como en 2015, su única participación aquí.

El segundo duelo tuvo relación directa para los participantes argentinos que Fernando Verdasco, octavo favorito, le ganó con relativa comodidad al brasileño Thiago Monteiros por 6-2 y 7-5 en un choque de zurdos. El madrileño ahora enfrentará al bahiense Guido Pella, en la parte superior del cuadro.

Cuando la noche avanzó por completo sobre el predio de Palermo, el que festejó, con razones fue el marplatense Horacio Zeballos. Siempre candidato en dobles (está jugando junto a Andrés Molteni), esta vez pasó por encima al italiano Marco Cecchinato por 6-1 y 6-4.

La diferencia entre el 66 del ranking y el europeo, que ingresó desde la qualy, estuvo en el primer parcial. Con toques finos, juego agresivo y motivado con superar la primera ronda después de siete años, Zeballos desarticuló a su rival y ya con la ventaja, quebró en el ante último game para sellar el score y tener la dura misión de enfrentar el miércoles, en último turno de la central, al austriaco Dominic Thiem, número uno del certamen.

El estadio principal del BALTC estalló con la salida de Diego Schwartzman. Las tribunas, repletas desde hacía un par de horas, le rindieron tributo a quien es el máximo aspirante local al título que se le niega desde hace diez años a los argentinos

Su crecimiento en las dos últimas temporadas, el compromiso que tuvo siempre con la Davis y su simpatía calaron hondo en los fanáticos. Festejaron sus puntos ganados y lo alentaron cuando los games se complicaban. Todo bajo la atenta mirada del capitán argentino, Daniel Orsanic.

Aunque el marcador arroje un 6-4 y 6-3 a favor del porteño, no resultó un partido fácil para él. Ser el favorito del público siempre conlleva una presión extra, pero además se medió ante un Andreas Haider-Maurer que a sus 30 años está buscando volver a insertar de lleno en el circuito después de algunos problemas físicos que lo alejaron de las canchas durante la primera mitad de 2017.

En la mayoría del encuentro, el “Peque” jugó con potencia, buscando los golpes precisos y defendiendo cada vez que el austriaco lo apretó. El número 418 del mundo resistió y trató de defender, pero la jerarquía que trae Schwartzman no lo dejó mostrar casi nada de su repertorio.

La próxima ronda será una buena medida para Schwartzman. Espera el brasileño Thomaz Bellucci, mucho más aguerrido en lo físico y con un tenis pesado, ideal para este tipo de canchas.

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