HomeEconomíaLa inflación de 2019 en Mendoza supera el 55%

La inflación de 2019 en Mendoza supera el 55%

Con un una variación del IPC (Índice de Precios al Consumidor) del orden del 4% en diciembre, que el miércoles 15 dará a conocer la DEIE (Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas) de Mendoza, la inflación de 2019 terminó acercándose al 56% interanual, el valor más alto de los últimos 29 años.  

Gastos de transporte (tras el congelamiento de precios de los 3 meses anteriores), salud (por suba de cuotas de las prepagas, que con 60% acumulado incluso superan al índice de precios general anual) y, como es habitual, alimentos y bebidas, explican en parte el aumento del IPC durante el último mes del año pasado. Y también tuvieron peso para entender la tendencia anual.

El impacto en el bolsillo es indudable. Según un estudio privado, si bien durante 2019, como en 2018, siguió vigente la «cláusula-gatillo» en paritarias para atenuar el impacto en el bolsillo, «los salarios terminaron corriendo siempre detrás de la inflación».

Se espera que a su vez el Indec dé a conocer el miércoles el primer índice de la «era Alberto», aunque el de enero 2020 concentra a priori la mayor expectativa por dos razones: se trata del primer índice a mes completo de la gestión, pero además va a permitir ponderar el efecto del relanzado programa Precios Cuidados.

Para encontrar una inflación anual más alta hay que remontarse a 1991, cuando el indicador registró un 84%. Fue tras el período de híper entre el fin del Gobierno de Raúl Alfonsín (3.079% en 1989) y la llegada de Carlos Menem (2.314% en 1990). El dato cercano más alto fue la inflación del 40,9% de 2002, cuando el país salía de una crisis económica aguda tras el gobierno de la Alianza encabezado por Fernando de la Rúa.

El sueldo rinde 8% menos

El salario real cayó en promedio 6,3% en 2018 y exhibirá una contracción media superior al 8% en 2019, producto de una inflación mayor a la esperada, según un informe de la consultora Ecolatina, del economista y ex candidato Roberto Lavagna.

Pero entre no fue un deterioro homogéneo: el poder de compra promedio de los trabajadores registrados se resintió menos (-6,2% en 2018 y -8% en 2019) que el de los informales (-6,3% y -13%), quienes no son alcanzados por paritarias y encuentran dificultades para mejorar sus condiciones en un contexto recesivo e inflacionario.

A su vez, de acuerdo a Ecolatina, los ingresos de los perceptores de la AUH y, pese al retraso de haberes, de jubilados (en torno al 5% en 2018 y casi 2% en 2019), lograron amortiguar la caída del poder adquisitivo gracias a la fórmula de movilidad, que otorgaba ajustes trimestrales.

Con todo, el análisis puntualiza que si bien durante los últimos años se instauraron las cláusulas de renegociación ante una inflación efectiva mayor a la esperada (como ocurrió en 2018 y 2019), la suba de salarios terminaron «corriendo detrás del alza de los precios».

Los sueldos tienen su correlato en el consumo, con una caída aún mayor. La estadística indica que acumula más del 10% (en términos desestacionalizados) desde el pico del primer trimestre de 2018.

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